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Escribe: JP Rivera M.
Y llegó el lunes 19 de octubre y así se fue, sin la restitución del presidente Zelaya como legítimo presidente. Esto no ha sorprendido a nadie. Sin embargo, para algo sirvió la espera del presidente Zelaya y sus delegados en ese diálogo: una vez más los golpistas han quedado en evidencia. Y una vez más se demostró lo que alguien dijo en este foro: que los diálogos no botan dictaduras.
Desde el 28 de junio planea sobre Honduras el fantasma de la guerra civil. Nadie la quiere, pero se siente en el ambiente. La conducta observada por el grupo golpista da a entender claramente que está empujando a la población a la confrontación bélica. Los hechos demuestran que es esto lo que Micheletti, Vásquez Velásquez y el resto del estado mayor de las Fuerzas Armadas tienen en mente. ¿Lo quieren también los empresarios que escogieron a Micheletti como el dictador en esta aventura? Lo dudo, pero dada la torpeza con que el grupo empresarial golpista se ha conducido desde el día del golpe, no tendría nada de extraño que ellos también estuvieran dispuestos a acompañar a Micheletti y las F.A. hacia el abismo. ¿Qué les queda, depués de todo, especialmente a Vásquez Velásquez y sus colegas? Ya deben de tener claro que para los hondureños las F.A dejaron de ser "las gloriosas" hace ya mucho tiempo y que hoy por hoy son el enemigo público número uno de los ciudadanos. Están, pues, condenadas a la desaparición. Cuestión de tiempo nada más.
¿Significa lo anteriormente dicho que la resistencia y el resto de los sectores antigolpistas no tienen más alternativa que la guerra civil? No. Si algo ha aprendido el pueblo hondureño es a actuar con inteligencia y sabiduría en esta dolorosa circunstancia. Los hondureños´hemos aprendido mucho de nuestro propio pasado y del pasado de los países vecinos. Hay suficiente caletre en el presidente Zelaya para conducir a su pueblo responsablemente desde la incómoda situación en que hoy se encuentra. Lo mismo se puede afirmar de los dirigentes de la resistencia y los partidos antigolpistas. A pesar de los mártires, a pesar de las provocaciones, a pesar de los perseguidos y desaparecidos, la forma de enfrentarse a la dictadura no será determinada por las provocaciones de los matones del ejército, la fuerza aérea y la polícía.
El pueblo sabrá enfrentar los embates de la canalla militar con la creatividad que lo ha caracterizado desde el 28 de junio. Y lo hará a su debido tiempo. Y esto es a lo que más teme Micheletti, Vásquez Velásquez y el resto de golpistas. La montonera es lo que a ellos les conviene. Y el pueblo organizado no les dará ese gusto.
La lucha cívica, pues, arreciará como nunca en las semanas que se avecinan. Apréstese el mundo a ser testigo de históricas jornadas de abierta desobediencia civil no violenta,con todo y los riesgos que ello implica para el pueblo y su dirigencia. Los golpistas se llevarán la lección de su vida antes, durante y después de ese mamarracho de elecciones que intentarán imponer a balloneta calada.
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